¿Para qué queremos Dios?

Siguiendo con el hilo anterior, hoy me querría centrar más en la figura de Dios que no en el espectáculo que lo rodea. La figura de Dios ha sido, desde siempre, una de las más importantes para la humanidad. Dios ha servido para todo: para matar, para vivir, para descubrir, para ganar, para ver, para hablar, parar curar…pero, ¿por qué encontramos a Dios en estos hechos que se pueden explicar por sí solos? ¿No decía Guillermo de Occam con su navaja que la hipótesis más simple es probablemente la correcta? Dios es brutalmente improbable..por muchas razones, pero creo que la más importantes es que lo es simplemente por que no es necesario..podemos vivir sin Dios.

La tetera de Russell es una de los ejemplos más buenos para entender la poca posibilidad de Dios, es un ejemplo extremo, pero esa es la intención..les dejo con Russell en la revista Illustrated (1952) en un artículo titulado “¿Existe un Dios?”:

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se la enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se la instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara ameritaría la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

¿Para qué queremos a Dios? ¿Para creer en algo..?¿Psicológicamente necesitamos a Dios..? Desde que me empecé a plantear seriamente el tema de la divinidad, la primera solución que me viene a la cabeza cuando me preguntó para qué querremos a Dios es para consolarnos..la muerte, la consciencia de que vamos a morir, es un peso duro de soportar, y aún más duro de digerir. Por eso, puede que los humanos inventaran Dios (y aquí me permitiré citar a L.Feuerbach cuando decía aquello de “No es Dios quien crea a hombre sinó al hombre que crea a Dios”..) para que les permitiera vivir tranquilos..es difícil de imaginar a corto plazo, pero fácil de entender pasadas generaciones..la gran solución, esto no termina, hay prórroga y es eterna..

El final es una razón, y puede que el principio otra..¿como empezó todo esto? La ciencia está intentando dar respuesta a esta pregunta desde hace muchísimos años, y han surgido miles de teorías sobre el tema..solo una será la cierta..pero lo fácil para todos, lo más limpio..es poner a Dios. Incluso los deístas, señores que creen que Dios que creó el universo y ahora simplemente se lo mira todo, buscaron en Dios la respuesta a esta pregunta.. Es la gran solución, aquella que a bote pronto parece mejor, vino Dios, lo hizo, acabado el problema..

Sí, ha quedado claro, creer en Dios es fácil..soluciona muchos problemas, probablemente esta sea la razón por la cual la hipótesis de Dios sigue entre nosotros..pero también deberíamos empezar a plantearnos la hipótesis buscando argumentos..yo también puedo formular una hipótesis y decir que nadie va a poder probarla, gané..seré yo quien tenga razón.. Yo no sé si Dios existe o no, pero me inclino a pensar que esta obsesión por la falta de argumentación al respecto, la fe..aquella fe que nos hace creer sin saber, sin razonar..todo esto me lleva a pensar que faltan argumentos para que exista Dios. Y sí, pido argumentos..lo siento, no le encuentro sentido a vivir creyendo en algo sin tener argumentos..

Por último, creo que es importante tratar el tema de Dios. Nuestra sociedad está montada sobre un grupo de temas tabú de los cuales no se pueden hablar..hay que acabar con esto, hay que poder hablar de religión, poder discutir, intercambiar opiniones..argumentos, razones..¿por qué la religión es diferente? ¿son temas intrapersonales? ¿es un tema intrapersonal alguien que crea el universo..? Simplemente esto, creo que el diálogo sobre el tema es bueno, necesario..podemos hablar sobre Dios sin problemas..la libertad de expresión es simplemente esto..

¡Viva el diálogo!

Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho

Acabados los exámenes, empezamos una etapa con tiempo para todo: escribir, crear, leer, pensar, disfrutar.. Hoy, para retomar las riendas de este abandonado blog, me gustaría hablar de religión. Ésta es un tema delicado de tratar para muchos, algunos piensan que las religiones son personales y no hay que intervenir en ellas, otros que deberían ser tratadas como cualquier otro tema, pero lo que sí que sabemos de lo cierto es que estas influyen en nuestra sociedad, aunque las intentemos esquivar, por lo que parece justo que puedan ser tema de discusión y conversación..

Si Dios existe, es realmente un despistado, o algo un poquito peor.. Si existe, él solito se ha encargado de transmitir tan pero tan mal su mensaje que se ha interpretado de miles de maneras diferentes, ha conseguido provocar guerras por él, gastar ríos y ríos de tinta por él, discusiones, muertes…que gracia tendrá todo esto? juega con nosotros? esperemos que no.. Pero lejos de querer hablar de la existencia de Dios en sí, un debate interesante, querría referirme a las organizaciones que explotan la esclusiva de Dios, las iglesias..

Siempre me han parecido organizaciones curiosas, basadas sobre teorías no probadas e intendo aprovechar al máximo todo lo que se les presenta..no querría Dios simplemente que creyeran en él? no sé, una connexión directa…si es perfecto, será capaz de contestarnos a todos no..? no entiendo el sentido del intermediario, éste tiene la función de hacer las cosas más fáciles al receptor final, pero Dios es perfecto..para qué quiere las cosas más fáciles..? Me pierdo, supongo que, como dice Descartes en su Discurso del Método, serán cuestiones más allá de los hombres simpemente hombres.. Pero dentro de mi perplejidad, el punto que no entiendo desde ninguna óptica es la obsesión por ganar partidarios a favor de una religión..no entiendo el beneficio que da ser más.. Una tarifa de grupo,como decía Woody Allen..?

J.S.Mill decía que teníamos que luchar por nuestra libertad negativa, por la libertad de poder actuar sin que nadie interfiera en nuestras acciones siempre que no molestemos a nadie más..cosa en la que la iglesia es especialista. No soy partícipe de las ideas de la iglesia católica, me las puedo plantear, analizar, y acabar decidiendo que no, que mejor lo vamos a dejar como estamos..Pero decido yo, no ellos, yo decido en que creo y en que no, y sigo sin entender esta obsesión por meter la iglesia en todo lo que hacemos..es religión, solo y simplemente religión, no vayamos a pervertir conceptos..

¡Viva la libertad!

Política de periódico

La gran crítica a la política actual es básicamente la falta de discurso. Criticamos de los políticos el hecho de no tener ideas sino mucha labia, el hecho de solo hablar y no hacer, el hecho de ser unos representantes vacíos de iniciativas e ideas interesantes, ser unos representantes apoltronados en una silla… Esta crítica extendida por todos los sitios también nos lleva a pensar que, por consiguiente, los políticos serán unos señores incapaces de nada más que aparentar, hacer ver… A pesar de todo, uno se sorprende al encontrarse en los periódicos cosas como los artículos cruzados entre Felipe González y José Montilla la pasada semana. El primero con una propuesta de aplazamiento para la reforma fiscal planeada por el Estatut en Catalunya, aludiendo que dentro de la crisis económica en la que parece que estamos hundidos no nos podemos permitir un cambio estructural tan grande en nuestro sistema económico. El segundo, respondiendo a Felipe, se defendía con todo, y argumentaba que para vencer la crisis económica debemos contar con un sistema equilibrado e igualitario, y para esto es necesaria la reforma. Argumento reforzado con el simple hecho que el Estatut es una ley vigente, por lo que estaría bien cumplirla.

Más que el contenido de los artículos (interesantísimos por sí solos), el punto en el que me quería fijar yo hoy era la hecho de que dos políticos, un presidente y un expresidente, se crucen artículos con la prensa nacional como plataforma, para discutir los temas importantes del país. Es un gesto hacia la libertad de expresión y la transparencia, es una buena acción por parte de los políticos para que la gente sepa que se cuece en nuestro país de primera mano, es mostrar a los ciudadanos que los políticos de un mismo partidos pueden mantener sus diferencias en público y fundamentar sus posiciones con argumentos (que podemos encontrar más o menos válidos).
Posiblemente a algunos les parezca superfluo y un simple gesto por parte de los políticos para aparentar transparencia, pero permítanme tener una pizca de confianza en la política, y empezar a creer que los políticos se abrirán a sus representados, que en el fondo sería el primer paso para un país más democrático.

Muchos pensaréis que el país está tan mal que tenemos que acogernos a estos pequeños gestos para creer que un país un poco más democrático y transparente es posible. Posiblemente tengáis razón, posiblemente sean dos artículos creados por el equipo del partido para mostrar transparencia en la discusión de manera que no malpensemos respecto luchas internas, posiblemente sean dos artículos pactados para montar el número y acabar siendo el “buen gobierno salvador”. No sabemos mucho de la naturaleza de los artículos en cuestión, pero dejan soñar en un país en el que los políticos discuten abiertamente sus problemas en los periódicos nacionales (e internet, como siempre…), en lugar de mantenerlos en secreto de estado.

¡Viva la transparencia!

Por el cambio

Ayer por la noche el Barça nos dió a todos una sola lección: nada es infinito. Todos queremos hacer infinito lo bueno, que las cosas no terminen, pero no, las cosas terminan, de golpe y sin avisar… Con la cabeza bien alta, el Barça murió con las botas puestas, con estilo, con honor..pero murió. Y a partir de aquí hay que empezar por asumirlo y seguir por una renovación en la que la valentía de los altos mandos para echar a gente será proporcional a los éxitos del equipo en un futuro. Esperemos que la profesionalidad aparente de la directiva sirva para volver a hacer de este equipo un equipo campeón, y dejar atrás estos dos años en los que se ha vivido del impulso conseguido en los años brillantes del equipo.

Pero hoy a mi me gustaría hablar de esta idea en un marco más general. El “renovarse o morir” es un concepto difícil de asumir para muchos, pero probablemente la única manera de que las cosas funcionen en un largo periodo de tiempo. Vivimos en un mundo de cambio constante, en un mundo en el que todo pasa, pasa rápido, y despistarse significa perder el tren. El Panta Rei de Heráclito es posiblemente la expresión más clara de esta idea (y a partir de esto, muchas variaciones de lo mismo); es entender que todo cambia, nosotros cambiamos, y la única manera de estar cómodos en un mundo cambiante es adaptarse al cambio. Una vez entendido esto, tenemos mucho ganado, tenemos ganado poder estar bien en un nuestra realidad, y también tenemos ganada la capacidad de previsión y maniobra. Es entender que no tenemos tanto control como quisíeramos con lo que pasa en nuestro mundo, y que el constante movimiento es nuestra única plataforma de vida. Nietzsche decía que la grandeza del hombre era ser un puente y no una meta, era ser cambio y no infinitud, la grandeza del hombre es que cambia, con su entorno, es que entiende esto y vive en consecuencia.

Volviendo al principio, esto debería ser una lección para el Barça pero también otra lección para los que siguen pensando que hay cosas infinitas, deberíamos extraer de este tipo de sucesos (muchos de ellos, más que previsibles..) por la parte positiva, la lección de vida. Algunos dirán que es una trivialidad, que un partido de futbol no puede hacernos pensar tanto, pero no sólo es el partido de futbol sinó esta catástrofe en la que parece que nos hemos metido en el momento en que ha sucedido una cosa que alguien que haya visto más de dos partidos de futbol debería tener más que asumida.

¡Viva el movimiento!

Aquella cosa llamada República

Hoy 14 de Abril conmemoramos en España el nacimiento de la Segunda República Española, aquella que con Manuel Azaña a la cabeza intentó darle un giro a un país sumido en la depresión que no pudo ser completado por turbulencias que acabaron con la Guerra Civil y la posterior dictadura de 36 años de duración que dejó España en la cola de prácticamente todo. La república es para muchos el símbolo de la España progresista, es símbolo de políticas sociales, de igualdad, diálogo… Algunos dirán que es discutible históricamente que la república reuniera en todos sus años estas características que tanto buscamos, pero sí que es verdad que es el paso más próximo de estos valores por nuestro país, y creo que deberíamos aprender y adaptar algunas acciones de la república a nuestros días (sabemos, también, que los tiempos han cambiado mucho).

Después de más de 30 años de democracia y con un sistema suficientemente estable, me parece que el siguiente paso hacia un país más justo (y creo que hoy es el día de reivindicarlo) es la renovación de la estructura superior de gobierno del país. La monarquía tuvo uso en su día para el paso a la democracia, y el rey fue el gran salvador del país el 23F, pero parece que ahora, después de más de 20 años al poder, podría empezar a ser hora de modernizarse. Parece que cuesta acabar de entender que la monarquía es un sistema contradictorio con la democracia, el hecho de que al gobernante no lo elija el pueblo sino que sea un cargo vitalicio y hereditario hace que el sistema sea antidemocrático de raíz. Hemos adaptado la monarquía a la democracia, o viceversa, con el bonito término de monarquía parlamentaria (¿posiblemente un oxímoron?) pero en el fondo hemos dejado al rey sin ningún tipo de poder. El siguiente paso es el salto definitivo, el salto que en este país hace tanto miedo es el de acabar de apartar al monarca del poder sustituyéndole por un presidente elegido por todos los ciudadanos.

Posiblemente los presidentes de la república son personajes con poco poder, con una importancia bastante nula en la mayoría de países donde existen, pero creo que es de justicia que este presidente sea elegido democráticamente y no un cargo hereditario (término antidemocrático en sí mismo, repito). En nuestro siglo XXI estos cambios dan mucho miedo, el fantasma del franquismo aún planea en España y el del fascismo en Europa, la sensación del “si funciona no lo toques” se ha instalado en nuestro país simplemente por miedo al progreso (¿sólo al progreso?). Pero hay que moverse, queremos un país mejor pero no queremos cambiar ciertas cosas, queremos predicar con valores de justicia, democracia e igualdad pero no fuéramos a tocar el poder superior que ya está bien así.

Sé que va para largo, actualmente veo casi imposible este cambio del que hablo en las líneas anteriores, hace falta una renovación generacional para entender estas ideas sin estar condicionados mentalmente por la historia reciente. Pero hay que decirlo, razonarlo, expresarlo, hay que discutirlo, este tema debería dejar de ser un tema tabú en nuestro país para pasar a ser un tema de discusión, y en este momento, en el momento en el que se abra un debate serio sobre la monarquía en España, será el momento en el que la república estará más cerca.

¡Viva la república!

Ciudadanos con base

Richard Dawkins habla en “Espejismo de Dios” (recomendable libro, muy recomendable) del concepto MANOS (Magisterios No Solapados), creado por Stephen Jay Gould para escenificar de manera fácil aquella idea de que la ciencia y la religión son temas que no tienen puntos de conexión: por la ciencia no vamos a encontrar la religión y por la religión tampoco vamos a encontrar la ciencia. Dawkins hace una sublime crítica a la idea, y nos argumenta de manera simple y directa (con una dosis ironía genial) porque la ciencia y la religión no siguen el principio de los MANOS. El tema merece una larga reflexión al respeto, pero a mí hoy me gustaría trasladar este concepto a la educación actual.

Llegado un punto determinado en nuestro sistema educativo, al alumno se le hace escoger, se le especializa en un sentido o en otro, se le dirige hacia unas temáticas u otras, preparándolo así mejor en vista a la futura carrera universitaria. La idea en sí tiene sentido, los alumnos requieren de diferentes preparaciones  para poder llegar tan preparados como sea posible a la universidad, y no hay tiempo para poder formar a los alumnos en todas las materias. Pero sí que creo que hay unas ciertas bases, unas cuantas ideas básicas, que deberían ser transmitidas a los alumnos, así como ciertas posibilidades que tendrían que existir a la hora de escoger.

Nuestro sistema educativo está montado sobre la base de unas asignaturas obligatorias que hacen de los alumnos unos “mejores ciudadanos”, les enseñan aquello básico que deben conocer para ir por la vida, y posteriormente, las especializaciones comentadas anteriormente. No es un MANOS puro, pero realmente la distancia entre los distintos tipos de bachilleratos es enorme, y parecemos encaprichados en crear una separación insalvable. Creo, pero, que estas asignaturas básicas no son suficientes para formar a buenos ciudadanos. Es realmente difícil enseñar todo aquello que requiere un buen ciudadano (de hecho, muchas cosas no las da la educación puramente escolar…) pero sí que creo que hay temas en los que deberíamos dedicar más tiempo: una base de economía para todos (algunos no hemos hecho en la vida), una buena base sobre historia universal que nos permita conocer la historia de nuestro mundo para no repetirla en algunos casos (ídem), una buena base matemática para los ciudadanos que no están en bachilleratos de números, pinceladas sobre literatura…

Es cierto que no hay tiempo para tantas cosas, pero también es cierto que un sistema más dinámico de enseñanza que nos permitiera hacer ciertos temas a los que ahora no tenemos acceso nos haría ciudadanos más completos, con conocimientos básicos sobre temas importantes para poder ir por la vida. La propuesta es la siguiente: existen ahora en bachillerato (y ESO) ciertas horas para hacer un cúmulo de créditos en su gran parte de poca utilidad (con honrosas excepciones) para que los estudiantes puedan (teóricamente) escoger alguna asignatura y cursarla durante la semana. Estos créditos podría ser sustituidos por otros, cambiar la concepción de créditos de ampliación (o iniciación en artes y ciencias poco comunes) por créditos de base, créditos en los que los estudiantes acaben con un cierto conocimiento sobre temas que no están en su bachillerato pero que son necesarios para el mundo real.  De esta manera, sin hacer más horas (cosa que sé que es muy difícil de cambiar) ni tener que cambiar estructuras obligatorias (que a la larga debería ser la solución, pero también entiendo que es realmente complejo), podríamos disfrutar de una educación sobre temas importantes en nuestra sociedad y de los que ahora mismo no tenemos acceso.

Para finalizar, creo que también deberíamos hablar de los profesores. Cada reforma educativa es un peso más para un profesorado cansado y, en algunos casos, poco valorado por la sociedad. Bertrand Russell decía que los educadores eran los guardianes de la civilización, y esta concepción debería empezar a ver la luz, deberíamos entender que los educadores son aquellos que transmiten las ideas de una sociedad a los ciudadanos del mañana. Las sociedades modernas que funcionan realmente bien tienen su eje central en un gran respeto a los docentes, y esto es lo que deberíamos hacer en todos los sitios, entender que esta es una responsabilidad compartida por todos (la de formar bien) pero en la que ellos tienen mucho que decir.

¡Viva la educación!

Volviendo al blanco y negro

El pasado viernes asistíamos atónitos a la vuelta de ETA a los asesinatos selectivos, asesinatos cobardes, asistíamos a la muestra que ETA busca el asesinato fácil, un político retirado, sin escolta, y lo peor, un asesinato cometido a sangre fría delante de la hija de nueve años, la afectada más directa del asesinato y de la que pocas personas se han acordado. Un asesinato hecho con la intención de hundir la campaña electoral, con la intención de reventar otra vez la normalidad democrática que parecía que volvía después de cuatro años recordando el 11 de marzo, pero que en el fondo solo nos dejaba entender que ETA ha perdido totalmente los papeles y a la desesperada escoge la peor opción que podía escoger. El domingo observábamos (algunos sólo observamos ahora por ahora) otra jornada electoral (aquello que algunos llaman “fiesta de la democracia”, la pregunta es qué tenemos en los siguientes cuatro años..), otra jornada electoral marcada por los muertos y otra jornada electoral que termina con la sensación que la política española va degenerando, y esta vez de manera realmente preocupante.

Parece que el miedo transmitido durante la última legislatura ha conseguido mantener en tensión a todos los españoles, y conseguir la polarización total del panorama político español. Aquello que a muchos nos da mucho miedo quedó certificado el domingo por la noche después de ver que el número de grupo parlamentarios propio en el Parlamento quedaba reducido a cuatro. La democracia española está de duelo, la relativa diversidad de la que disfrutábamos  ha quedado sepultada por el bipartidismo que tanto parecemos desear (posiblemente por mimetismo con las grandes potencias mundiales). Sabemos que un diálogo siempre es mejor para todos con un número más grande de interlocutores, la diferencia de puntos de vista en una toma de decisiones siempre es un valor añadido importantísimo, y la presencia de un número importante de grupos parlamentarios nos asegura un mínimo control de la gestión del gobierno, nos asegura que realmente el ciudadano esté minimamente representado (aunque sabemos que muchos no tienen su representación ideológica), y no que el parlamento se convierta en una guerra sin cuartel entre dos idiologías prefijadas que teoricamente son comunes en todos los ciudadanos del pais.

La democracia vive en gran parte de la variedad, variedad de fuerzas políticas que representan a la población. Es imposible concebir una población con solo dos posturas políticas diferentes, los matices son aquellas pequeñas cosas que hacen grande a una democracia, y los estamos perdiendo a marchas forzadas. Esperemos que los partidos grandes entiendan que la magia de la democracia (algunos dirán que pervertimos conceptos..) es exactamente que la voz del pueblo sea escuchada en el congreso, y la voz del pueblo son muchas voces distintas, no solo un par de voces chillando. Esperemos que esto haya sido la reacción a cuatro años anómalos, pero nos vienen por delante cuatro monótonos años con el gran dominio de dos partidos y la imposibilidad de ningun otro de poder meter baza. Es importante ver como encaja nuestro pais el salto al bipartidismo, y a la vez, intentar volver de aquí cuatro años a una representación parlamentaria variada, dejando atrás la homogenización producida el pasado domingo.

¡Viva la variedad!

Política celestial en el siglo XXI

La Conferencia Episcopal Española elegía ayer a su Capo para los próximos tres años, elección que marca la dirección ideológica de la misma en gran medida, ya que la estructura de poder otorga casi todo el control a un presidente que hace y deshace sin el control de casi nadie. Hace tres años veíamos como el Vaticano elegía al nuevo Papa, un nuevo Papa que nos hacía temblar a unos cuantos, un hombre que había sido prefecto de la Congregación por la Doctrina de la Fe (la Santa Inquisición moderna para los de la LOGSE), un Papa con tendencias extremistas y que nos hacía temer un giro de timón de la Iglesia católica hacia la extrema derecha. Ayer, la elección de Antonio María Rouco Varela como presidente de la CEE nos hacía repetir la misma sensación, aquella sensación que la Iglesia ha dejado de intentar acercarse al siglo en el que vive y se ha quedado anclada en un pasado oscuro y tenebroso, en el que miedo y poder siempre habían ido ligados de la mano.

Yo no soy creyente, mi relación con la Iglesia es totalmente nula, pero sí que creo que la Iglesia es uno de los estamentos que tienen más influencia sobre nuestra sociedad (queramos o no, lo que dice el cura para muchos sigue yendo a misa), y solo por esa razón hay que observar el camino de la misma e intentar entender qué pueden provocar sus movimientos. Durante mucho tiempo, Iglesia y poder había ido siempre de la mano, la Iglesia era uno de los organismos de control de una sociedad, un organismo basado en el miedo que se acoplaba a la perfección al modelo de gobierno absolutista en el que los pocos que tenían el poder, tenían también la capacidad con la ayuda de la Iglesia de tener controlado al pueblo. Con el salto a la modernidad, la aparición de cabezas pensantes que entendieron que alguna cosa no cuadraba en el modelo, la Iglesia tuvo que reconducir el discurso, pasó a ser una parte de la sociedad, siempre con parte del pastel pero no con aquel control absoluto de los años anteriores. Actualmente vemos a una Iglesia descolocada, las sociedades están empezando a abandonar la religión como base de nuestra vida, y eso les hace daño, mucho daño, se acabó el negocio.

Esta Iglesia descolocada nos da cada vez más argumentos para malpensar, el giro hacia el conservadurismo puro nos indica que asumir que el mundo avanza es complicado, y más cuando antes se vivía mejor. La Iglesia no ha entendido que sin mirar adelante no se avanza con propiedad, que urge la necesidad de hacer cambios en los modelos estructurales de gobierno de la misma, que la política del miedo ya no funciona en una sociedad en la que la educación está cada vez más extendida y también (posiblemente lo que hace más daño) que el dinero puede dejar de caer del cielo. Creo, por lo tanto, que la separación Iglesia-Estado debería ser tan clara y definida que en ningún caso el dinero del ciudadano vaya a parar a la Iglesia sin que éste dé su permiso (cierto es que actualmente se cede parte de la declaración de la Renta solo de aquellos que así lo quieren). Pero, a la vez, también hay que marcar esta separación en el terreno social, hay que hacer entender a la gente que las religiones no tienen ninguna relación con el estado, de manera que este no prefiere a una por delante de la otra. La separación Iglesia-Estado absoluta es posiblemente la única vía para dar al ciudadano libertad de elección en el terreno de la religión,un terreno íntimo en el que el mismo ciudadano debería ser el único responsable de su decisión.

Vamos a ver si el señor Rouco Varela empieza a entender que su terreno es la religión, y que aprovecharse de su posición para hacer política es aprovecharse de toda una institución. En el momento en que la Iglesia empiece a pensar más en los feligreses, posiblemente podremos ver una Iglesia integrada en una sociedad moderna, cosa que parece realmente muy complicada, pero a la vez es la única solución para la desaparición del malestar de la iglesia en nuestra sociedad.

¡Viva la libertad de pensamiento!

Diálogo y democracia

Como todos sabéis hoy mismo a las 22h se va a producir el primer debate entre candidatos a presidente del gobierno después de 15 años de sequía en este terreno, con el último precedente en el debate Felipe-Aznar. Es interesante ver lo mucho que ha costado volver a conseguir un cara a cara entre candidatos, pero también creo que sería necesario reflexionar un poco sobre el significado de que el debate sea un face to face y no una mesa de muchos.

Yo entiendo las elecciones como una carrera en el que todo el mundo inicia desde 0, todos empiezan con 0 votos, nadie gana nada hasta que las hurnas no dan el veredicto. Por la misma razón, creo que las campañas electorales deberían seguir la misma lógica, deberían empezar con un principio de igualdad para todos los partidos y opciones políticas. Sabemos que esto nunca ha sido así y el principio de igualdad se ve truncado desde el mismísimo inicio de campaña con el reparto de la publicidad electoral en proporción a la representación en la legislatura anterior, o con el reparto de los minutos de información con el mismo principio.

Creo, por lo tanto, que este debate debería estar abierto a todas las fuerzas políticas que se presentan a las elecciones, por un simple principio de igualdad, si la democracia permite a todos los ciudadanos presentarse en igualdad, debería también tratarlos con la misma igualdad a la hora de comunicarse con el público. Posiblemente algunos dirán que si estos partidos tienen mayoría en el parlamento será porque son mejores, y por lo tanto tienen más ideas a transmitir, pero estos mismos deberían entender que los partidos cambian, por lo que los que ahora son solventes (dudoso, muy dudoso..) pueden ser insolventes de aquí un tiempo, y a la vez, pueden aparecer de la nada nuevas iniciativas mucho más interesantes a las que hay que darles voz y posibilidades.

El diálogo ha sido desde Grecia una de los mejores métodos para madurar y trabajar las ideas, y por lo tanto, para reflexionar sobre un buen (o mal) modelo de país. Parece pero, que con el paso de los años el concepto ha ido evolucionando negativamente y llegamos el año 2008 a una plató de televisión con los segundos cronometrados y las posiciones pactadas (eso sí, nadie les dirá que no es igualitario), cosa que deshace toda la magia que podía llegar a tener un diálogo directo entre los dos candidatos.

Vamos a ver si esta noche (de aquí 5 minutos, para ser precisos), los candidatos dan la talla y vemos un diálogo con ideas nuevas, propuestas y ganas de participar. Va a ser difícil, el debate está demasiado pautado para que alguien sea original, pero a ver si nos aportan algo nuevo a los ciudadanos.

¡Viva el diálogo!

Sobre el ciudadano desinformado

La información ha sido desde hace mucho tiempo producto de comercio, un bien con un precio realmente alto en muchos casos, un bien escaso en muchos otros, pero siempre, un elemento importante y básico en una civilización. Alguien decía hace pocos días que hemos llegado a un punto en el que el objetivo ya no es obtener información, sabemos que vivimos en el siglo de la información, esta está por todas partes y podríamos afirmar que es gratuita, ahora el objetivo de los ciudadanos es aprender a usar, aprender a gestionar esta información. Creo pero, que deberíamos matizar esta afirmación, no todos los ciudadanos tienen, ni quieren, el libre acceso a la información. Por este motivo, parece claro que se está produciendo una brecha informativa, diferenciando a aquellos ciudadanos con acceso libre a todo tipo de información e interés suficiente por la misma como para gestionarla y digerirla, y el ciudadano sin acceso a la información o sin intención de usar este acceso para informarse.

Otro día hablaremos de los ciudadanos sin acceso a la información, parece claro que en el momento en que la información empiece a ser una necesidad básica, alguien debería plantearse ir más allá de una televisión o radio pública, el concepto de internet universal y gratuito (o con subvenciones para las familias con menos recursos) podría ser una buena manera de invertir este mar de millones que parece que tiene de superávit nuestro país.  Pero hoy querría centrarme en el otro tipo de ciudadanos desinformados, aquellos que con el acceso a la información en la palma de la mano, deciden no usarlo por desinterés o por la creencia que toda la información que les llega es suficiente.

No seré yo quien diga a nadie como tiene que actuar,  pero creo que es necesaria una reflexión por parte de todo este grupo de ciudadanos con una actitud de pasotismo respecto al tema. Primero de todo deberían entender que los medios de comunicación informan de aquello que quieren, como quieren, y cuando quieren. Algunos dirán que por esta misma razón, por muy interés que pongamos en la búsqueda de información, no la vamos a encontrar. La clave está en el contraste de información, en la búsqueda en múltiplos medios, en la capacidad para entender que un solo medio no tienen la verdad universal, que una sola persona no tienen la verdad universal, hay que empezar a creer que debemos creernos poco lo que nos dicen y pensar por nosotros mismos. La duda metódica cartesiana aplicada a la información, un filtro que nos permita no creernos las cosas tan fácilmente y tener la capacidad de contrastarla y seleccionarla. El gran problema está en que este proceso es largo, es duro y no es fácil, es más fácil limitarse a seguir un solo medio y hacer ver que ignoramos que somos ignorantes (sabemos que nunca llegaremos a tener la información objetiva, pero el contraste aporta un poco de luz a la oscuridad).

Simplemente el hecho de estar informados nos hace un poquito más libres, nos permite pensar por nosotros mismos, nos permite tener una propia coherencia en las ideas, en los razonamientos, nos permite expresarnos con más base..Y sí, no es fácil, de hecho es imposible, pero hay que intentarlo, hay que usar todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición para ser ciudadanos informados y a la vez, quedar un poco más libres de los medios de comunicación de masas (algún día trataré en calma la aparición del blog en el escenario, que lo hace realmente interesante).

¡Viva la libertad informativa!

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